Comencé en 1987: licenciatura en Ingeniería Mecánica en la UFRJ, maestría en la COPPE, y desde el primer año ya programaba — Pascal, Basic, C. Viví 3 años en Sunnyvale y trabajé como ingeniero de software en QualiTau Inc., una empresa de pruebas de semiconductores en el corazón de Silicon Valley. Después, casi treinta años dentro de la tecnología en Brasil: Oracle, Brainox, la silla de CTO — sistemas demasiado grandes para caber en una sola cabeza, y la sensación persistente de que allí faltaba una pregunta. La pregunta era sobre el sujeto.
La pregunta sobre el sujeto se volvió investigación antes del doctorado: en 2019 publiqué Psicanálise em Tempos de Tecnocultura, primer libro de esa travesía. En 2024, el doctorado en Psicoanálisis, Salud y Sociedad por la UVA — con la tesis "Uma ética do Real: identificações hiperdinâmicas em um não-lugar" (Una ética de lo Real: identificaciones hiperdinámicas en un no-lugar), dirigida por el Prof. Dr. Auterives Maciel Junior — formalizó lo que ya estaba en movimiento. De esa travesía nacieron los conceptos que organizan mi trabajo: lo Imposible de la Máquina, la Pulsional AI, el Analista de la Máquina. Esa tríada ancla el libro O Impossível da Máquina (en prensa, 2026) y el programa de investigación que conduzco en el TMU-LAB, donde pregunto qué sucede cuando la máquina encuentra el inconsciente.
Pienso en público. Los artículos salen en Tempo Psicanalítico — revista de la que soy editor gerente — y en Estudos da Língua(gem); el pensamiento diario, en la newsletter Confiar Melhor. Y lo que la investigación pregunta, el movimiento lo practica: cofundé la EPEP — la primera escuela psicoanalítica libre de Brasil con más del 51% de personas negras, pardas e indígenas — y coordino el CPAPEC y el CEPCOP/USU, que realiza más de 6.000 atenciones gratuitas por año.
Y queda aún lo que escapa de todo esto: escribo letras de canciones en el PeriphArt. Es tal vez donde los ejes por fin se encuentran — la técnica, la escucha y la periferia volviéndose canción.